febrero 09, 2013

El pasado me pisa los talones, pero a veces se abalanza contra mí. Purgatorio poder de redimirse ante las propias costumbres, ya nada es nada. Mente turbia, sentimientos turbios, turbio todo. Hago un esfuerzo casi cósmico por cambiar a ese antecesor del sueño de cada noche, pero no se puede. Me está sangrando hasta el pelo y no sucede, no cambia, no. Quería un invernadero, uno muy grande donde pudiera perderme.
No había ninguno.
El árbol invertido tenía el aspecto de estar en pleno invierno, mas el sol de la primavera le dio un aspecto acogedor, acogedor hasta el punto de hacerme sentir en casa, en esa que no sé dónde está.
Le echo un vistazo a mis raíces, pero te juro que no sé de dónde vengo. Qué pasó con heroína? Siempre ha sido la misma historia. Siempre pensé que heroína estaba aquí conmigo. Ella era solamente una máscara. Hola nevera, hace tiempo me vengo congelando y hace tiempo que el sol ya se escondió. Las nubes se hicieron sólidas y no hay quién las mueva.
Clausurada por fuerzas mayores, la fábrica de oxitocina. Clausurada por fuerzas mayores; yo.
Hola tú, yo no sé quién soy, ni sé quién es nadie.




3 comentarios:

  1. Me recordó tantas épocas tu escrito.

    ResponderEliminar
  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  3. me gustaría verte sólo por curiosidad, saber qué curso ha tomado tu vida después de tanto tiempo.

    ResponderEliminar