No quiero respirar, por miedo a sentir siquiera un vago rastro de tu perfume.
No puedo ni mirar Santiago, y me duele caminar todos los días por él.
Es increíble cuánto tiempo ha pasado, desde la última vez que me vi así de sola.
No quiero imaginar nada, mi vida sin ti o contigo... da igual, ya no será lo mismo,
nunca volveré desde el tiempo en que me perdí a mí misma.
El vacío de siempre sigue aquí, con la diferencia que ahora encuentra su fuerza
y me golpea justo en la razón.
Muy bueno...
ResponderEliminarGuau miau un lectors !
Eliminar