agosto 15, 2015

Cuando tu nombre y tu recuerdo inundan mi refugio, me vengo abajo nuevamente. No entiendo las dificultades que estoy teniendo para dejar de temblar cuando me veo obligada a nombrarte y a reconstruir tu imagen en mi mente. 
Esto es tan distinto a cuando tenía 17, porque ahora al menos soy paciente conmigo misma, algo he aprendido. 
Intento llenar mi vida de todo tipo de cosas, para no ser como una mesa coja. Pero no hay nada que tenga esa intensidad. No quiero volver a ser arrasada por ese tipo de intensidad, al menos durante mucho tiempo. No quiero volver a ser arrasada, por nada. 

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