No quisiera decirlo de esta manera, pero el viaje implica un paso por el túnel del tiempo en letras, palabras, frases, escritas por tu mano lejana. Un túnel largo que no sé donde termina, que no tiene luz al final ni luces por dentro, que es oscuro como nuestro pasado. En sueños me veo ocupándome de tu malestar, con tacto dudoso, con un temblor en el alma y con un dolor que viene no sé de donde, vendrá del olvido, vendrá de la ausencia, de la necesidad, vendrá del pasado o de la verdad, vendrá de mí misma tal vez, tal vez del dolor que callo, de ese que contengo en una laguna en mi interior, y que dejo salir de a poco, para que no me derrumbe cual ola gigante. Sin duda es el dolor de la duda mentirosa, que viene cuando me encuentro a oscuras.
Pero qué cosas ocurren bajo ese velo de susurros que se contradicen, qué ocurre conmigo? Me permito un descanso, un suspiro en medio del viaje. No puedo dejar de mirar atrás, a la Tierra bella y lejana en la que prometimos quedarnos por siempre.
De pronto llegan a mí letras tuyas que no pertenecen al pasado, que han sido escritas recientemente. Una luz que se vuelve intermitente, una estrella que caerá, como tantas otras.
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