La canción de los árboles plásticos recolecta todos los sabores de mi vida, todos los olores, todo. Hay una ficción violenta en mi mente, una ficción convincente. Un par de gatas que me miran, la oscuridad en la habitación, el frío en las manos, las incoherencias de mi mente, el calor artificial que me heredaste, el tiempo que pasa a una velocidad que no resisto, los pensamientos que se caen, los sentimientos que también.
Un alma proyectada en expresiones profundas... Percibo un poco de desesperación allí.
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