marzo 03, 2015

Cero disposición de aceptar la realidad. ¿Cuánto tiempo tomar de mi propia vida, para poder mirar verdaderamente lo que sucede? ¿Qué haré si me encuentro con lo que temo? Quizás he dejado mucho en manos del tiempo, pero a veces parece más valiosa la espera y la incertidumbre, que el apresurado ritmo del reloj.
Porque, ¿Qué son realmente un par de calles vacías por la noche? Ese sentimiento infinito e incierto, esa inestabilidad imparable, ese temor doloroso. ¿Qué es en verdad, ese frío intenso, ese caminar inseguro, esa búsqueda inútil y persistente? ¿Qué son un par de recuerdos hirientes? ¿Entonces qué pasará si cierro los ojos? ¿Qué pasará cuando ya no pueda más?
¿Quién va a cuidar de mí?
¿El padre del pasado? ¿La madre inexistente? ¿El amor que se ha desvanecido? ¿Quién?

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