Desde mi infancia, siempre he guardado todo lo que siento como un gran secreto. No sé por qué, no sé de dónde vino esa costumbre. Si lloraba por algún motivo que me diera mucha pena, me escondía en la casa del Rocky, mi perro. Y ahí lloraba mucho rato, ya no me acuerdo por qué. Pero sólo me escondía cuando era un llanto de pena. Recuerdo que tuve un cachorro por mucho tiempo ("mucho tiempo" medido en tiempo niño), y un día se lo robaron. Yo tenía tal vez 8 años, y habían pasado unos meses, en realidad casi un año desde que mi papá se había ido a Inglaterra. Entonces, después de tanto buscar a mi perrito, perdí la esperanza. Era de noche así que no me podía ir a esconder a la casa del Rocky, entonces me senté en la cama mientras mi mamá estaba ocupada haciendo ya no me acuerdo qué. Comencé a dibujar a mi perrito, y me bajó tanta pena que me puse a llorar, en silencio. Es raro que un niño llore en silencio, pocas veces lo he visto. Lloré harto rato, y mi mamá me "pilló". Se sentó al lado mío y me abrazó, me preguntó qué me había pasado, y yo tenía vergüenza de contarle. Hasta que vio mi dibujo y me dijo, ¿Echas de menos al Botones?. Asentí con la cabeza y haciendo puchero, me largué a llorar. Nunca dije nada, pero no era sólo por el Botones. Era también por mi papá, tal vez, creo que de alguna manera conecté las dos situaciones Botones/Papá, y creo que mi mamá se dio cuenta, a pesar de que según yo, no era tan evidente.
Hoy, a mis 21 años, sigo callando cada vez que tengo pena. Me encontraba sentada en el sofá, haciendo nada en el celular y mi mamá se sienta al lado mío. Me mira largo rato, yo no pesco. Pregunta, ¿Estás bien con lo de la Sara?, Sí, contesto. Vuelve a preguntar, ¿De verdad? ¿Estás segura de que no te importa? Me sentí como cuando me pilló llorando, pero esta vez ni siquiera había llanto silencioso y aún así me había pillado. Entonces sale mi escudo contra la vulnerabilidad y antipática le digo, No mamá, en realidad sí me importa, obvio que me importa, pero qué quieres? que ande llorando todo el día? que esté encerrada en mi pieza? Además con decirte a ti, no se van a solucionar las cosas.
Conclusión: Cuando era niña temía que me pillaran vulnerable. Ahora que soy adulta, también. Pero ahora tengo una defensa, defensa que se traduce en dureza, rigidez y antipatía.
Grande Rocky, gracias por acogerme siempre en tu casa <3
No hay comentarios:
Publicar un comentario