A los dieciséis; la felicidad. La felicidad de conocerte, de tenerte cerca, la felicidad de amarte y sentirme amada por ti, que era lo único importante. Los paseos locos, tus locas amistades y lo nuevo para mí que era nueva y tú no. Desde entonces hasta los diecinueve existe la posibilidad de ver mucha felicidá. Pero después... todo negro.
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