Las luces nocturnas que tanto temía están aquí, y se quedan.
Veinte de noviembre del dosmildoce. Sólo mis ojos pueden hablar de mí hoy, pucha que está mal, pucha que se nubló, pucha que largo el eclipse, pucha pucha, así me siento.
Quiero perderme de todos los sentidos, dejar de ser lo que soy, dejar todo.
A ratos lo tengo tan asumido, a ratos se me olvida, se me olvida que tengo una pena más, una pena que no es solo eso, perdí a mi Heroína hace tres años, y ya no sé defenderme de las penas, pelearlas, esquivarlas, enterrarlas. Si ésto dura para siempre, entonces siempre será un día negro.
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