Me saludas, sonrío. Sé que te tendré presente por algunos años más durante mi vida, pero será tortuoso. Tu cuadro de diálogo se abre y al mismo tiempo también se desmoronan mis recuerdos contigo, sonrío, llega un fino velo de felicidad. Eres tan...
Me hablas por un motivo tortuosamente obligado, pero yo trato de alargarlo y prolongar el tiempo de interacción lo más posible. Soy una adicta sin su droga.
No hay comentarios:
Publicar un comentario