De alguna manera deberías enterarte de que estoy aquí todavía, aunque tú ya te has ido. Aunque no imagines que te extraño, aunque no tengas idea de lo que llegué a sentir, ni de las ganas que tuve de tomar nuestra decisión, cosa que en cierta forma hice (por supuesto), pero ya sabrás, me refiero al otro camino. ¿Qué hubiéramos hecho? Tengo tantas ganas de saberlo que volvería a nacer para intentar las cosas, tal vez estoy exagerando, pero ya no sé ni lo que quiero. Estoy destinada a seguir sabiendo de ti, aunque no te suceda nada al escuchar o leer mi nombre, aunque no te venga un solo puto recuerdo a la cabeza. Pero a mí, a mí me duele ver tu nombre, me duele escucharte, me duele saberte, intento dejarlo atrás todos los días, pero no se va, sigue ahí tan fijo, como el sol sigue en el cielo. ¿Cómo he llegado a tanto? No sé qué podría decir de mí, no sé si aprendí alguna lección, si maduré o algo, sólo sé que me mantengo dentro de casa, porque si saliera a la ciudad tratando de identificarte en alguna parte, terminaría perdiéndome, y me he perdido tanto que tengo miedo de sentirme así de nuevo.
Odio todo lo que me rodea, pero a ti, te odio con pocas ganas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario