febrero 07, 2011

Quiero ver a la gente bonita. 
Quiero oír la música bonita.
Quiero sentir las cosas bonitas.
Hoy se sintió como invierno, como esos días extraños, y me hizo falta salir a
 pedalear por ahí. Me hizo falta el juego, la compañía, la niñez, las muñecas, 
y el tiempo. Tantas cosas que no imaginas pasan por aquí, antes de dormir, 
al despertar, en la ducha, en la noche frente al computador. Sin saber que 
eres el impulso para el error. Soy débil y caigo fácil en eso. Podría pasar lo
 irreversible y podría pasar lo imposible. Podrían volver las horas de antes
 junto con las canciones que jamás volví a escuchar. Al final te das cuenta 
de que sigues siendo la misma persona de siempre, tu personalidad, el 
tiempo que tardas en hacer las cosas cotidianas, sigues siendo lunática y 
cambiante, y todo eso te hace ser la misma persona de hace 4 años atrás. 
Tus actos siguen siendo tan vulnerables como el agua. Toda la mierda del 
mundo, te sigue pareciendo eso; una mierda. Excepto por algunas cosas. 
Cierras tu ventana a las dos de la mañana, pero una noche, empiezas a cerrarla 
a las 12. Te parece que es el viento, el mes, el día, la época, quien sabe y qué
 te importa. No te agrada ser quien eres. Y dicen por ahí que no te agrada nada. 
Pero la verdad, nadie te conoce. No te has exteriorizado lo suficiente en tu vida. 
Hay personas que dicen no saber nada de ti a pesar de tenerte día a día, pero 
no te importa. Sólo has aprendido un par de cosas en tu vida, y una palabra 
peligrosa; expectativas.
Ahora te irás a la cama, y sabes algo? Será igual que ayer.

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